Breve historia de la valuación

En el mundo son muchas las personas que practican diariamente el arte de la valuación de bienes sin darse cuenta de ello.

Todo cambio de propietario, por insignificante que sea el valor del objeto que cambia de dueño, da lugar a una estimación que no deja ser por lo menos, una valoración elemental. Toda transacción de bienes requiere una apreciación de los valores relativos de los bienes cambiados. En las transacciones ordinarias, el valor estimado por la impresión casi instintiva de que el precio fijado es justo, o no lo es. En todos estos negocios de cada día el arte de la valoración se practica de una manera empírica, intuitiva e inexacta, como se reconoce desde luego, por todo el mundo; pero no por ello deja de ser el arte de la valuación la base de todo cambio de propiedad, sin excluir a la gran masa de pequeñas transacciones del comercio mundial.

Para las transacciones que se practican en el área industrial se ha reconocido la necesidad de un procedimiento sistemático y teóricamente exacto, con el que se pueda justipreciar el valor de la propiedad industrial, ya sea con fines de venta, de administración financiera o simplemente para fijar costos y precios de sus servicios. Como consecuencia de ello, se ha llegado a concebir formulas que se han desarrollado gradualmente hasta constituir lo que se reconoce hoy como un método racional en el arte de la valuación.

El arte de la valuación tecnológica se desarrolló principalmente desde 1890 cuando la expansión industrial alcanzaba su mayor auge y a partir de entonces los ingenieros, los industriales, los economistas y hasta los tribunales, empezaron a tener una participación activa en esta labor de valoración sistemática, que dejo de ser competencia exclusiva del comerciante, del contador y del financiero para reservarla al ingeniero como actividad específica propia. La literatura dedicada a esta valoración tecnológica aparece por completo a partir de 1900.

A la fecha el arte de la valuación de ingeniería sigue experimentando continuos perfeccionamientos. Las diversas fases son objeto de estudio constante por ingenieros contables, economistas y jurisperitos. Al final de cuentas el valor es el punto final del análisis y del criterio aplicado. El valor asignado por una persona puede o no concordar con el que le conceda otra. Los métodos que se aplican para llegar a un valor así como la ponderación concedida a los factores que generaron ese valor pueden variar según los valuadores. A partir de esto se infiere que todo el que estudie este arte está obligado a aceptar esta situación y debe mantener un criterio abierto al considerar cualquier punto relacionado con la valuación de la propiedad industrial.

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